La eterna tarea de la reconquistaSi la indiferencia se ha instalado entre los dos, poner en común sentimientos, deseos y frustaciones puede propiciar el reencuentro.
Mantener una relación de pareja en un buen estado de salud amorosa tiene que ver con el arte de la reconquista. Después de un tiempo, se puede pensar que nuestra pareja ha cambiado, que ya no es como era al principio. Es cierto, pero es que nosotras tampoco somos las mismas. Queremos a alguien por razones inexplicables, son los movimientos inconscientes de nuestros deseos los que nos conducen a una u otra persona. Anhelos que en parte pueden verse cumplidos y en parte, no. Al comienzo de una relación, somos conquistados por una avalancha de afectos que nos hacen sentir felices. Después, surgen los conflictos que hay que superar para reconquistar el lugar que deseamos tener junto a él y que él mantenga junto a nosotras. En ocasiones, pensar que ya no le atraemos tiene bastante relación con que hemos ido retirando nuestro deseo hacia el otro. La ambivalencia hacia la pareja puede surgir y entonces conviene preguntarse, como hace Sonia mientras mira a Diego, que roncaba acostado junto a ella. ¿Le quería o le detestaba?
La vida cotidiana, el trabajo, los hijos, las tareas domésticas pueden llegar a inundar la relación de pareja hasta tal punto que el espacio reservado para esa relación desaparezca. Dos personas que se querían pueden convertirse en desconocidos si no cuidan su vínculo amoroso, adaptándose ambos a los cambios que se plantean con el paso del tiempo. El amor evoluciona. Al principio vestimos a nuestra pasión con ropa que tenemos en la maleta donde guardamos nuestros deseos, pero poco a poco descubrimos que el otro tiene un guardarropa propio, es entonces cuando hay que saber amarle allí donde no se ajuste a lo que nosotras queremos. A los efectos que las condiciones de vida tienen sobre nosotros hay que añadir los cambios internos que afectan a nuestra relación interpersonal con el otro, si no somos conscientes de ellos podemos conducir nuestra convivencia a un deterioro del que no nos damos cuenta hasta que la incomodidad explota o el aburrimiento se instala para siempre. En estos cambios internos interviene la repetición de modelos vividos y que reproducimos porque no recordamos la influencia que tuvieron sobre nosotros. Para reconquistar a la pareja, lo primero que hay que plantearse es resucitar los sentimientos personales que se tienen en la actualidad hacia ella y después pensar en qué le puede estar pasando al otro para que se haya alejado de nosotros. Un aspecto importante que funciona cuando una relación de pareja se va agotando y se quiere recuperar es pensar en todos los afectos negativos que no se han dicho. Estos afectos pertenecen a toda una serie de sentimientos como el odio, la rivalidad, la rabia que pueden aparecer cuando creemos que el otro no nos comprende o cuando sentimos que nos ha decepcionado. QUERER DEMASIADO. Una pareja estable es el mejor excitante del deseo y algo maravilloso, pero es algo más. En ocasiones, también se puede sentir al otro como alguien que frustra porque, según avanza el amor, vamos queriendo al otro en sus posibilidades y no en la que nosotros habíamos querido, hay que aceptarle como es. Pero es un proceso que a nosotras también nos sucede, no somos tan ideales como ellos pensaban y nos creemos censuradas, cuando en realidad somos nosotras mismas quienes nos exigimos demasiado. Reconquistar a la pareja cuando la indiferencia se está instalando entre ambos es destapar una caja tapada y llena de sentimientos que cada uno ha ido guardando y quizá la explosión provoque de nuevo el encuentro entre ambos. Fuente: |
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